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Actualizado en: Viernes, 16 de Octubre
Por:Oscar Romero Lesmes
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Los actores oscuros de la eliminación |
| Si bien es cierto que luego de no haber conseguido la clasificación al Mundial de Sudáfrica 2010 todos los entendidos del tema, los que creen entender y los que ni entienden, salen a proclamar supuestas verdades sobre los errores cometidos por Colombia durante la eliminatoria, nadie ha tomado en cuenta un sector que con su egocentrismo y carácter destructivo no hizo más que causar daño a los siempre cortados procesos de los seleccionadores. |
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Desde la llegada de Javier Álvarez a la dirección técnica del combinado nacional, han sido todos los procesos acabados antes de tiempo por diferentes motivos. Nombres como los de Rueda, Maturana, García y Pinto tuvieron cada uno su momento de amor y una salida llena de dolor. Ahora, con esta etapa de Eduardo Lara, y sin conocer aún si el comité ejecutivo de la Federación lo va a ratificar o acepta su renuncia y se decanta por el tan apetecido técnico internacional, la situación no ha cambiado y además de los empresarios entrometidos, de los dirigentes que prefieren los interés personales a los que su cargo les obliga cuidar, de los errores del cuerpo técnico (incluido Lara por supuesto) y la falta de corazón y gallardía de los jugadores, hay que hablar de la mala intervención de la prensa, esa misma que se mofa de sus conocimientos pero día tras día con su periodismo destructivo se convierte en el principal promotor de ese amor y ese odio a los técnicos y jugadores de una manera desmedida, injusta y desafortunadamente influyente en la mayoría de aficionados al fútbol en el país.
Es triste ver como las principales voces del periodismo deportivo, esas mismas que salen en la radio y la televisión todos los días, reciban el más profundo respeto a sus opiniones, análisis y críticas cuando muchas veces estas van cambiando y acomodándose con el tiempo y según las circunstancias.
Ojo y con esto no quiero demeritar trayectorias, sabidurías, profesionalismo ni mucho menos, pero si quiero advertir que su constante tendencia destructiva desbarata al fútbol nacional, lo desestabiliza, tal vez no de la misma manera que lo hacen aquellos nombres de los cuales ellos hacen eco en sus programas, pero si lo suficiente como para hartar a aquellos que quieren disfrutar de programas construidos con pura objetividad y sin manipulaciones.
Esta muy bien criticar, denunciar, adelante con la libertad de expresión, pero no hay que hacer uso indebido de esta siendo un constante agresor de la imagen de técnicos y jugadores que son personas, que sienten, que tienen emociones.
Aquellos que escucharon como se lanzaron improperios contra el presidente de la Dimayor, el de la Federación y el de la Conmebol por parte de un grupo de periodistas de trayectoria, que luego, durante el transcurso del mismo programa se dieron cuenta que estaban equivocados en sus acusaciones ya que ellos mismos habían cometido un error al indagar sobre el horario del partido Paraguay vs Colombia, tienen un ejemplo real de lo que planteo.
Muchos dirán, pues si no le gusta el periodismo de algunos, pues no los escuche. Yo les digo sí, en lo posible no lo hago, pero es que salen hasta en la sopa, por ejemplo, las transmisiones.
Lo que nunca se podrá negar o discutir es el conocimiento que los grandes nombres tienen del fútbol, igual lo que se aprende con ellos en aspectos tácticos, técnicos e históricos es gratificante, situación que no sucede con uno que otro suertudo que termina en ESPN hablando de fútbol junto a grandes como Vito de Palma y discute a favor de Perú porque en su ataque, Pizarro, Vargas y Fano son un real peligro, sin percatarse que Pizarro fue suspendido por fiestero en diciembre de 2007 junto con otros compañeros de selección, que Vargas es volante y que Fano, si es delantero y goleador, pero miedo no mete como si lo hacen Forlán, Cabañas, Suazo, Luis Fabiano o el mismo quien podría ser su compañero y que nombramos antes. Este personaje en cada aparición exaspera con su incompetencia, desacertada opinión, figura ordinaria y prepotencia, porque tras del hecho se cree como se dice en el barrio: “el duro”. Lo indignante es tenérselo que aguantar para poder oír los comentarios de Barril, Del Palma o Kempes.
¿POR QUÉ TANTO LLANTO POR LA SELECCIÓN?
Lo que es gracioso es ver cómo la gente se ofende por no haber clasificado al Mundial de Sudáfrica. ¡Ya era hora de ir!, ¡ya son 12 años sin mundial! (16 para Brasil 2014), son algunas de las frases. Y yo me pregunto ¿por qué tenemos que ir?. De querer somos todos, pero de deber, nadie. Obligados solo Argentina y Brasil y sobran las razones.
Colombia en el fútbol internacional y a nivel de clubes es pésimo. América, Medellín y Chicó no pasaron la fase de grupos de la Libertadores, Cali y Equidad ni siquiera la preliminar de la Sudamericana. En la Copa América de Venezuela nos quedamos en primera ronda. Aquí no hay fútbol, que quieren entonces?.
Desde este blog y como hincha se exigió dar la pelea para ir, pero lo cierto es que no hubo fútbol, el jugador colombiano no tiene los cojones para medirse con los rivales de peso.
Lo que si es cierto es que con Lara o sin él, hay que hacer lo que todos sabemos y decimos, hacer un proceso, yo me inclino por otro nombre, uno de experiencia y que Lara regrese a las divisiones juveniles. A parte de esto hay que entender que no solo es técnico sino que el objetivo debe ser conformar una verdadera selección sin que los interese de plazas, sponsors, empresarios, “vitrinas” de jugadores, intervengan. Si queremos ir al mundial conformemos un equipo serio, desde los dirigentes hasta los convocados, cada quien cumpliendo exclusivamente su papel con amor, profesionalismo y responsabilidad.
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