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"Ojo al Cristo que es de palo!", esta es una
expresión popular costeña que ha trascendido de generación en generación y se usa mucho en la tradición oral de las
personas del Caribe Colombiano para
indicar que se esté alerta, que se tenga cuidado de algo o de alguien y
hoy esta expresión cae como anillo al dedo para pedirle a los Directivos del
Real Cartagena que le presten atención al tema de los arbitrajes que se están
dando en el fútbol profesional de nuestro país.
El tema de los malos arbitrajes en el balompié nacional es
un asunto recurrente y todas las fechas los árbitros son blancos de nuevas
críticas, en esta ocasión no fue la excepción y lo preocupante fue que en
Cartagena el arbitraje del señor Óscar
Reyes, generó reacciones desbordadas y dignas de reproche de parte de los
hinchas y una no menos exagerada respuesta por parte de los agentes del orden
que controlaron la situación incluso recurriendo a la desacertada medida de
lanzar disparos al aire, lo cual demuestra que un mal arbitrajes puede
ocasionar situaciones dignas de lamentar.
Esta vez hubo un saldo de siete heridos (incluido un agente
de la Policía Nacional) y varios detenidos, pero la situación pudo haber sido
peor razón por la cual hacemos un llamado de atención para que se prevenga con
tiempo algo que se puede salir de las manos.
Trataré de ser lo más objetivo posible y diré que Real
Cartagena jugó un partido desastroso y que su rival fue superior, diré también
que el central del compromiso se equivocó en contra de los dos equipos, en un
arbitraje perverso que de una u otra forma incidió en el resultado.
En gracia de discusión diré que el gol de Real Cartagena se
produjo - en mi modesta opinión – luego de una falta inexistente, pero la mala
fe del árbitro se dio a lo largo y ancho del partido interfiriendo el juego de
los nuestros, pitando faltas inexistentes y en muchas ocasiones cortando los
avances del equipo auriverde, haciendo un trabajo realmente sucio en esas jugadas que el hincha no ve o no repara
en profundidad pero que son las que desconcentran y le quitan el ritmo a los
jugadores y al partido.
El público se fue dando cuenta de eso y de allí la reacción
que repito me parece desmedida y desde todo punto de vista reprochable, es por
eso que retomo lo dicho al inicio de este comentario en el sentido de que se le
preste atención a este tipo de árbitros que con sus actuaciones dudosas dañan
el espectáculo y que en ocasiones son
los causantes de los desmanes de las hinchadas.
Es por esto que los directivos del Real deben sentar una
posición enérgica ante la Dimayor y ante la Comisión arbitral para exigir
garantías ya que nuestro equipo se está jugando una papeleta muy importante que
compromete incluso su permanencia en la máxima categoría del fútbol colombiano,
deben entonces exigir árbitros de experiencia y de reconocida idoneidad,
especie que en nuestro medio se encuentra en peligro de extinción.
Pero de nada vale pedir buenos arbitrajes si nuestros
jugadores no hacen su parte en el terreno de juego, Real Cartagena ante el
Medellín jugó uno de sus peores partidos y el técnico se equivocó desde la confección
de la alineación y el banco de suplentes.
Este partido ya es historia y hay que prepararse para
enfrentar a un rival directo como lo es el Deportivo Pereira aunque Óscar Reyes
ya hizo el trabajo de avanzada al expulsar injustamente a dos de nuestros
jugadores más destacados como lo son Alexander Anaya y José Nájera. La consigna
entonces es levantarse de este duro revés y pensar en lo que viene porque
depende de todos que en Cartagena sigamos viendo fútbol de la A.
"Ojo al Cristo que es de palo!",y vamos a prevenir
para más adelante no tener que lamentar.
John Jairo Capella
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