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Fue una semana larga y culebrera en Atlético Nacional. El
equipo falló en tres momentos claves de la Copa Mustang (frente al Real
Cartagena, Chicó y Santa Fe) y ahora ya ni las matemáticas, esas que nos habían
acompañado a favor durante los últimos meses, salvan el pobre rendimiento
futbolístico expresado en la cancha por una escuadra que cada vez juega peor y
se encuentra en la cuerda floja haciendo méritos suficientes para quedar fuera
de la fiesta de los cuadrangulares.
Se acabó el ahorro, nos encontramos por propia incompetencia
en la octava posición del torneo, con un calendario complicado y sobre todo una
plantilla carente de reacción que al parecer no cuenta con las variantes
suficientes para cambiar la historia de un partido y que simplemente es el fiel
reflejo de la mala conformación de una nómina al principio del campeonato, una
que otra lesión importante (Jairo Palomino, Jairo Patiño y Edwin Cardona) y la
falta de poderío en condición de local donde apenas se han ganado 11 puntos de
24 posibles.
Tarde que temprano los resultados a favor iban a
desaparecer. Es verdad que arrancamos con ocho fechas como invictos, que
estuvimos casí siempre entre los cuatro equipos de arriba, pero en el fondo
como lo hemos comentado en blogs anteriores el rendimiento rayaba en la
pobreza, la hinchada vivía semana a semana con el corazón en la mano para
celebrar una victoria y salvo algún gol de Giovanni Moreno o Maggiolo, la
atajada de Pezzuti sobre el final en Cali, lo demás ha sido puro sufrimiento.
Estamos en caída libre, pero vivos. El campeonato colombiano
con su particular sistema de juego permite segundas, terceras y cuartas
oportunidades y aunque la verdad jugando como contra Santa Fe las aspiraciones
de un título resultan casí milagrosas, llegó la hora de apelar a la unión de
grupo, la fortaleza mental de los jugadores, el aliento de los aficionados, la
fe propia del fútbol y ese masoquismo del rey de los deportes que no me permite
echar todo por la borda porque mientras haya puntos por disputar cualquier cosa
puede suceder para bien o para mal.
El propio Ramón Cabrero en la rueda de prensa después del
pésimo encuentro ante los bogotanos donde los “cardenales” ganaron con justicia
y es más debieron hacerlo por una mayor diferencia, apeló a un llamado a la
tranquilidad y fue enfático en afirmar que llegó el momento de mostrar
jerarquía y fortaleza mental.
No hay de otra, tenemos la soga al cuello y la eliminación
es una realidad evidente, pero estamos octavos y obligados a sacar entre seis y
siete puntos, de lo contrario y de una buena vez por todas en caso de quedar
por fuera (toco madera) habrá que arrancar con la esperada reingeniería del
club en la mayoría de sus sectores y mantener el proyecto del
hispano-argentino.
Sé que hacer cuentas es algo común dentro de la vida de los
colombianos y que últimamente dentro del fútbol estamos haciendo postgrado en
matemáticas para clasificar a la Selección Colombia al Mundial de Sudáfrica,
cosa que no fue posible, pero que le vamos a hacer, tocó sacar calculadora y
pegarse a todas las creencias existentes si queremos ver a la fuerza verdolaga
en las semifinales. Por fútbol estamos lejos, pero en los números hay
esperanza.
Quedan tres compromisos, dos en Medellín y uno final en
Pereira. El primero será el próximo sábado contra Envigado desde las 8.15 p.m.
en el estadio Atanasio Girardot donde los “naranjas” están haciendo como
locales debido a los trabajos en el Parque Estadio.
Luego vendrá el clásico con un rival clasificado que
seguramente querrá vernos por fuera y todo se podría definir en la capital de
Risaralda frente a los “matecañas” que tienen la mejor defensa del torneo,
pelean por un cupo entre los ocho y de paso salvarse del descenso.
Como lo ven no será nada fácil, mucho más cuando Nacional
muestra un rendimiento deficiente en las tres fases fundamentales del juego, la
defensa (no es verdad que ha sido sólida, pues tiene 18 goles en contra en 15
encuentros), la generación de juego (Giovanni Moreno no es un creativo, anda
peleado con el balón y más individualista que nunca, además no hay profundidad
y tampoco se abre la cancha) y el ataque, lugar donde Maggiolo surge como la
principal carta, pues Galván poco juega y cuando lo hace no rinde y Armando
Carrillo pasa sin pena ni gloria y con escasos minutos en el terreno de juego.
Igual hay que creer, no se puede perder la ilusión porque es
en este momento donde la hinchada se transformará en el bastión primordial de
un Nacional que pierde el rumbo y no se quiere ahogar. Repito, se necesitan
seis puntos o siete para llegar a 28 o 29 y no depender de terceros, de lo
contrario colorín colorado este campeonato se ha acabado.
Otra vergüenza
Con el dolor en el alma vamos a hablar del partido. Primero,
considero que es deber de un entrenador buscar las variantes necesarias para
que un equipo funcione y aplaudo lo de Cabrero en dejar a un lado los cuatro
volantes en el medio y pasar a un 3-1.
No hay duda que se demoró en buscar esas modificaciones por
lo menos desde el esquema, pero definitivamente Nacional no cuenta con un
mediocampista creativo tradicional o moderno (ni siquiera en el banco de
suplentes) y Santa Fe con sus dos líneas de cuatro pudo ocupar mejor lo ancho
del terreno e hizo superioridad numérica en gran parte de la cancha.
De tal manera en el nuevo dibujo estratégico, la mitad
verdolaga estuvo conformada por Marlon Piedrahita (zona derecha), José Ringo
Amaya (por el centro) y Víctor Ibarbo (en la izquierda). Más adelante Giovanni
Moreno tenía la doble función, pues debía armar el cuatro en marca por la
izquierda cuando no se tenía la pelota aunque la verdad poco lo logró y de paso
alimentar a Maggiolo y Berrío en el ataque.
Para colmo de males, el equipo arrancó dormido, se dejaba
anticipar con facilidad y en menos de seis minutos ya perdía el partido tras
una pelota quieta. Yulián Anchico se anticipó a un defensor y a pesar de la
gran atajada de Pezzuti, el rebote fue aprovechado por Daniel Néculman y
comenzó Cristo a padecer.
El marcador en contra se convirtió en una carga demasiado
grande, perdimos los papeles y jamás funcionó la intención de los dos
delanteros, confirmando la vieja frase futbolera que indica que más hombres en
ataque no significan mayor poder ofensivo.
Los visitantes manejaban los ritmos del duelo a su antojo.
Cada vez que aceleraban no encontraban resistencia en la zona de recuperación y
el chileno Julio Gutiérrez fue una verdadera pesadilla para Iglesias, Piedrahita, Baiano, Orozco y
Mendoza.
El otro mazazo llegó a los 25 minutos cuando Juan Carlos
Quintero se combinó con Néculman mientras los nuestros miraban y el propio
Quintero definió correctamente ante la salida desesperaba del arquero argentino
Pezzuti. Qué golpe tan verraco del cual jamás el verde se pudo levantar.
A pesar del descuento conseguido por Giovanni Moreno
mediante el cobro de una pena máxima y de las modificaciones de Ramón Cabrero
que retiró del terreno a Baiano (el brasileño no convence) por Yeison Devoz,
nada salió bien e incluso si no fuera por dos buenas intervenciones del portero
argentino, los •”albirrojos” nos hubieran goleado.
Una noche más digna de olvidar, pero creo que es el momento
de respaldar el proceso Ramón Cabrero, reconociendo las equivocaciones y
responsabilidades del estratega en lo referente al nivel de juego porque
definitivamente en Nacional los problemas son mucho más estructurales y no de
entrenadores.
Ahora, habrá que levantarse, primero en la Copa Postobón frente
al mismo rival del fin de semana anterior y preparar a conciencia el compromiso
del sábado frente al Envigado. Como dato para el análisis, un amigo me comentó
que sería importante probar un Nacional sin Giovanni Moreno como lo hizo Santa
Fe por obligación el domingo con Ómar Pérez. No sé qué opinan ustedes.
Como el concurso de la camiseta ha tenido una buena acogida
dentro de los lectores del blog con más de 75 mensajes, se mantendrá el
concurso por una semana más.
El asunto es muy fácil. Aprovechando la campaña de adidas,
“Todo equipo necesita su hinchada”, la idea es que se elaboré la frase más
original que no supere los 100 caracteres y que ejemplifique la alianza
existente entre la hinchada, la marca de ropa deportiva y el equipo. Únicamente
se recibirá un escrito por persona y en el correo respectivo se deberá agregar
el nombre completo del o la participante, documento de identificación (cédula,
tarjeta de identidad o pasaporte) y número de contacto.
Las frases se deberán mandar al correo de contacto
somosdelverdeporsiempre@gmail.com. Invito muy cordialmente a que visiten y
participen activamente en la página www.adidasla.com/nacional “Todo equipo
necesita su hinchada”.
¡Fuerza Verdolaga!
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