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Tan cerca, tan lejos, de esa forma se encuentran los
cuadrangulares semifinales para un Atlético Nacional que por fin se reencontró
con la victoria en el estadio Atanasio Girardot aunque esta vez el calendario
de la Dimayor indicaba que oficiaba como equipo visitante.
Tres puntos valiosos, que por las ironías del juego y
fundamentalmente la falta de contundencia, terminaron de nuevo con el corazón
en la mano de los aficionados que asistieron al máximo escenario deportivo de
los antioqueños, los que lo observaron por televisión, escucharon en la radio o
a través de la Internet.
Tres puntos justos y necesarios que permiten al equipo
dirigido por Ramón Cabrero acabar con una mala racha de encuentros sin conocer
el triunfo (tres partidos sin ganar llevaba el verde) y que en la tabla de
posiciones se transforman en fundamentales para llegar a la línea de 25
unidades, a falta de dos jornadas en la fase regular.
Tres puntos que se deben celebrar con mucha mesura porque si
bien se mostró por varios pasajes del encuentro un fútbol diferente, mucho más
colectivo, sin abusar tanto del juego aéreo y el pelotazo, Envigado, el rival
del sábado no anda derecho, es colero del torneo con la peor defensa (36 goles
en contra) y un desequilibrio que le permite contar con un ataque peligroso (26
tantos a favor), pero que a su vez tiene
muchos errores en la zona posterior.
Sin embargo, el 2-1 a favor sirve como un bálsamo al grupo
de jugadores y el cuerpo técnico con el objetivo en primer lugar de recomponer
el camino y sobretodo recuperar algo de la confianza perdida, elementos
fundamentales para afrontar sin lugar a dudas la semana más importante y
difícil hasta el momento en el semestre cuando el próximo miércoles Nacional se
enfrente a Santa Fe en Bogotá por la semifinal de la Copa Colombia y luego se mida en la Mustang al Medellín en el
tradicional clásico regional con la obligación de sumar.
El sábado fue una noche de Halloween dulce porque por lo
menos se logró “embrujar” en parte el terrible fantasma de la crisis que ya
tocaba fuertemente la puerta de la institución “verdolaga”, generando
comentarios de prensa acerca de una supuesta división al interior de la
plantilla, que en verdad no existe.
Se sufrió más de la cuenta, sencillamente porque este
Nacional está diseñado para hacer sufrir a su gente y de eso ya nos estamos
acostumbrando, pero al final los hinchas se marcharon con una leve sonrisa y un
sentimiento de esperanza pensando en el futuro y con varias confirmaciones
positivas para tener en cuenta.
Primero, no hay duda que Ezequiel Maggiolo es un hombre
efectivo en el área que se sabe mover bien entre los centrales rivales, que es
fuerte en el cabezazo y puede cumplir con la función de pívot para habilitar a
algún compañero y aguantar el balón como en el segundo gol.
Segundo, que Víctor Ibarbo a pesar del pobre rendimiento
mostrado en jornadas anteriores y las críticas justificadas por parte de la
afición, en una buena noche se convierte en carta importante para abrir la
cancha por zona derecha aprovechando su potencia y zancada larga. Además,
Ibarbo que por desgracia terminó expulsado cuando realizaba un correcto partido
recibe muchas infracciones y permite varias posibilidades en pelota quieta que
no fueron aprovechadas.
Lo tercero, es que Giovanni Moreno que combinó las jugadas
espectaculares con su ya tradicional individualismo, regresó al gol en jugada en
movimiento y con ello Nacional volvió a ganar. Queramos o no queramos, el
equipo necesita ofensivamente el aporte del segoviano y prueba de ello es que
en los seis triunfos verdolagas en el semestre, en tres, Moreno marcó y es el
máximo anotador del club en el campeonato con siete anotaciones.
Además, hay que destacar las atajadas de Pezzuti en los
últimos encuentros y el tiro libre de Marlon Piedrahita, mucho más efectivo que
los cobros erráticos del brasileño Baiano. Otra buena alternativa para tener en
cuenta.
Pese a eso, de nuevo habrá que apostar por la paciencia
tanto en las buenas como en las malas porque en realidad todavía faltan tres
puntos para llegar a 28 y no depender de otros resultados. De conseguir esas
tres unidades, los cuadrangulares serán una realidad, de lo contrario habrá que
apelar a todos los santos.
Regresó la pared; regresó la victoria
Específicamente sobre el partido, Ramón Cabrero apostó por
una mitad del terreno con poca marca, utilizando a Ibarbo bien abierto por
derecha, Ringo Amaya como único elemento de contención, respaldado por Estiven
Vélez y con la aparición desde el pitazo inicial de Yeison Devoz.
Era evidente que el técnico hispano-argentino buscaba mucho
volumen de juego del medio hacia arriba aprovechando en teoría las deficiencias
del rival e intentando llevar las riendas del encuentro desde el comienzo, pues
se necesitaba ganar.
Lo anterior se pudo aplicar en la práctica, ya que Nacional
salió con una actitud agresiva en el buen sentido de la palabra, ahogando al
Envigado en la salida y generándole tres opciones muy claras de gol en menos de
10 minutos.
Con el ingreso de Maggiolo en el ataque por el juvenil de la
norma Orlando Berrío, la escuadra ganó presencia el área y a eso había que
sumarle los desbordes de Ibarbo en la derecha, las proyecciones de Iglesias en
la izquierda, la jugada individual de Giovanni Moreno.
Premio a la insistencia, sobre el minuto 14, el “lechuga”
aprovechó un rebote dejado por Elvis Perlaza y con una correcta definición de
puntazo abrió el tanteador e ilusionó a los hinchas verdes con una victoria
relativamente tranquila. Cosa que al final no ocurrió.
El duelo se caracterizaba por ser abierto, con dos equipos
que se entregaban y un Envigado que a pesar de la complicada situación en la
tabla de posiciones jamás bajó los brazos. Néider Morantes, Jorge Horacio Serna
y Dorlan Pabón cuando se juntaron siempre llevaron peligro.
Por su parte, Nacional en el primer tiempo siguió con su
vocación ofensiva. Víctor Ibarbo era imparable y poco a poco Giovanni Moreno
fue entendiendo que debía entrar en un juego colectivo combinándose con
Maggiolo, Devoz, Piedrahita, Vélez e Iglesias.
Maggiolo estuvo cerca de ampliar la diferencia, pero la
buena actuación del portero Roberto Mosquera evitó el segundo tanto. Nacional
merecía otra anotación, pero el fútbol no es de merecimientos y el segundo tiempo fue para comerse las
uñas.
Como viene ocurriendo en todo el torneo Finalización, se
desaprovechó una ventaja a favor y un error defensivo permitió que Serna
igualara a los 51. Menos mal que en la noche de brujas reapareció la pared, tan
vital en el fútbol y cinco minutos después una combinación espectacular entre
Maggiolo y Moreno terminó en el fondo de la red, gracias a la correcta
definición del antioqueño.
Después nerviosismo y más que nerviosismo. El cuarteto
arbitral le anuló equivocadamente un tanto al “lechuga” Maggiolo, tras un cobro
de costado de Marlon Piedrahita y para colmo de males expulsó sin justificación
alguna por doble amarilla a Ibarbo en una falta que nunca existió.
Envigado lo intentó y Nacional pudo aumentar la ventaja,
pero el marcador al final no se movió. Fue una victoria sin grandes lujos, con
un Giovanni Moreno apagado en la mayoría de los minutos, pero inspirado en el
gol, un Maggiolo letal en el área, un Piedrahita acertado en los tiros libres
(hasta estrelló uno en el travesaño) y un Ibarbo figura en el primer tiempo que
por un error del árbitro se fue expulsado.
El próximo miércoles desde las 8:15 p.m. en el estadio el
Campín y muy seguramente con un gran respaldo de los aficionados verdolagas
desde las tribunas, Nacional se jugará su suerte en la semifinal de la Copa
Postobón. El cuadro de Ramón Cabrero defenderá una ventaja de 2-1 y con un
empate o triunfo estará en la final. En caso de caer por un tanto de
diferencia, todo se resolverá en el punto penal.
Quiero agradecer muy sinceramente a los 356 correos que
llegaron durante las últimas dos semanas para el concurso de la camiseta adidas
de Nacional. Muchas frases divertidas, otras muy largas, algunos mandaron más
de un mensaje y fueron descalificados y las mujeres brillaron por su ausencia.
Estos son los cinco semifinalistas: Raúl Ernesto Espejo, Juan Felipe Quiroz,
Richard Torres, Camilo Antonio Mejía y Jefferson David Román Uribe. En el
próximo blog si Dios quiere daré a conocer el ganador.
Para finalizar les recuerdo el correo de contacto
somosdelverdeporsiempre@gmail.com con el objetivo de intercambiar cualquier
opinión, crítica o comentario sobre el blog. Espero las fotos de la pasión
verdolaga por todo el mundo.
¡Fuerza Verdolaga!
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